Tenía otro título que realmente me la pone dura: la cúpula de Mustaine. «La cúpula» en cuestión es la de Santa Maria del Fiore, de Florencia, la genial obra de Brunelleschi. Y eso de «Mustaine» viene por Dave Mustaine, el dueño y señor de Megadeth, el grupazo de thrash metal.
No es tan flipado imaginarse a un Brunelleschi,de veinticuatro años, jodido por haber perdido, ante Ghiberti, el concurso para realizar las puertas del Baptisterio.
-Me paso a la arquitectura. Os vais a cagar.
El bueno de Filippo, un tanto contrariadete, se tira diecisiete años estudiando y presenta el único proyecto que parecía dar solución al problemón que tenían los Florentinos con su catedral.
Vámonos un momento a finales del S. XIII.
-Arnolfo, te has pasado tres pueblos con las dimensiones del duomo ¿No crees?
-Burro grande, ande o no ande. Yo soy el arquitecto y es mi puto proyecto.
-¿Y cómo te lo vas a montar para hacer una cúpula tan bestia? ¡Solo para armar las cimbras se necesita tanta madera que tendríamos que arrasar ese bosque de ahí!
-Ya pensaré algo.
Y va el tío y se muere, en 1310, Y la catedral se construye casi entera. Casi. Nadie tiene ni pajolera idea de cómo hacer, sin cimbras ,una cúpula que cubra ese agujero tan enorme como el que te dejó en el pecho aquella desgraciada.
-¿Y si montamos un concurso y que cada lumbrera presente un proyecto?
-¡Dale!
Ghiberti se presentó al concurso pero Brunelleschi fue quien se llevó el encargo esta vez. Dicen que expuso su proyecto como quien se saca la chorra.
Y así es como, tras una derrota dolorosa, Filippo Brunelleschi contruyó esa obra de arte, de arquitectura y de ingeniería que te encoge el alma.
En 1983, cinco siglos y pico después, Lars, Cliff y James le dicen a Dave Mustaine que están hasta la polla de cómo se comporta el demonio que lleva dentro cuando se pone hasta el culo de alcohol y drogas.
-Estamos hasta la polla de ti. Estás fuera de Metallica..
James metió en un autobús a Dave y su equipaje de ira y resentimiento. El viaje entre New York y California duró varios días en los que Dave se hizo la firme promesa de crear una banda mejor que Metallica, Una banda más metal. Una banda mejor. Y de ahí surge Megadeth, mi banda favorita de metal. Ni tan mal, oiga.
Hace unos años hice match con Candela, una señora absolutamente espectacular. Guapa a rabiar, estilosa, inteligente y con un trabajo fotográfico cautivador. En seguida conectamos muy bien y pronto pasamos de las típicas conversaciones superficiales sobre filosofía y arte a algo mucho más profundo como las ganas que teníamos de follarnos como si el mundo se fuera a acabar.
-Te invito a un brunch cerca de tu casa y si nos gustamos nos encamamos hasta que el asteroide nos impacte -dije.
Cuando me subí en la Gilda le envié un mensaje diciéndole que en media hora estaría allí.
-Yo ya casi preparada. Como hace un poco de fresco me he puesto una americana.
Candela me envía una foto del momento. Está en su loft de La Barceloneta y va vestida con un body transparente bordado, una americana y unos pantalones.

Fue incómodo y agradable pilotar mi k-75 con aquella erección, la verdad.
Cuando nos sentamos cara a cara hubo cero química entre nosotros. Desayunamos, me enseñó su piso, nos despedimos con dos besos en la cara y un abrazo, me subí en la Gilda y volvimos a Mataró.
-¿Qué ha pasado? -preguntó mi moto.
-Mi propuesta para las puertas del Baptisterio ha sido desestimada y, además, me han echado del grupo.
La Gilda hizo rugir su motor tricilíndrico.
Es bueno que cuando no estás muy de aquella manera una señora confiable te dé un masaje en los huevos.
Por el retrovisor pude ver el momento en que el asteroide impactaba contra la tierra.
-¿Ya estás aquí? ¿Qué ha pasado?
Le expliqué la película a Gemma, mi mujer por aquel entonces, obviando los detalles macabros como lo del impacto del asteroide y eso.
-Voy a empezar una nueva escultura.
-¿Qué escultura?
-Un caballo. De madera de palets. Grande.
-¿Cómo de grande?
-De tamaño natural.
-¿Dónde lo vas a hacer?
-Aquí -dije, señalando una pared del salón del piso que teníamos alquilado. Un segundo sin ascensor.
-Yo te traigo los palets.
De la capacidad de compromiso de Gemma ya hablaré en otro momento. Bajé a una papelería a comprar papel de embalaje, forré una pared y empecé el boceto de Llibertat.

No es que yo me esté comparando con Mustaine ni Brunelleschi, sé en qué liga juego. Y también sé que me puedo tomar una caña con cualquiera. Quien dice tomar una caña dice coincidir en convertir una pequeña frustración en un poderoso motor.
PS. No. La historia de Candela, por motivos obvios, no está recogida en la serie Todas las amantes que me salvaron la vida.

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