Joder. Tengo el cerebro macerado y no siento muy bien el cuerpo. Al parecer el dolor va muy bien para despertar de la anestesia. Y tengo un dolor de huevos importante.
—Buenos días, prrincesa.
Es Señor Sicario quien me habla. Ahora lo veo.
Estoy atado con cinta americana a una silla de cuatro patas.
—El dolorr ayuda a despertarrse. Y mientrras más y más se despierrta, más dolor va a sentir.
Lo último que recuerdo es ir caminando hacia el punto de encuentro con Sicario. Supongo que me inyectaron alguna mierda que me durmió en el momento, me cargaron en el coche y me trajeron hasta esta nave con vigas de acero y bóveda catalana de ladrillo rojo, me desnudaron, me ataron a la silla, me pusieron dos tablillas sujetadas por un sargento en lo huevos y se quedaron esperando a que me despertara. Hablo en plural porque ahí están, uno de frente y otro de espaldas, Jones y Brown1, los dos agentes de Matrix que acompañan al agente Smith, vestidos como los escoltas de JFK. Seguro que hay dos más afuera, en sus flamantes cochazos.
—Es usted muy buen profesional, Alex —digo—. Y ustedes tambien, Pili y Mili2.
Ha sido un comentario de mierda, sobre todo porque parece alentar a Sicario a dar un cuarto de vuelta al tornillo del sargento. Vomito.
—Lo siento.
—No se prreocupe.
—Tengo el dinero —digo, apretando los dientes.
Noto el frío de las baldosas hidraúlicas en las plantas de mis pies y un dolor agudo en las pelotas que irradia hasta el estómago.
—Sé que tenía el dinerro —dice Sicario, mostrando ante mí los billetes que me dio Ricardo. Mis billetes. Ahora los billetes de Vlad.
—Ya tiene sus doscientos mil. Déjeme ir.
—Trrescientos mil —dice—. El señorr Popov es muy generroso y solo le aplica el cincuenta porr ciento de interreses de demorra.
Señor Sicario podría haber aprovechado su parecido con Willen Dafoe e impostar alguno de sus expresiones faciales, en vez de mantener su cara inyectada en resina de poliéster y toxina botulímica. Y seguro que sabe que se da un aire al actor. SI no, ¿por qué iba a llevar el pelo exactamente igual que él en American Psicho, peinado hacia atrás y embadurnado con cera?
—Aflójame eso, por favor. Ya tiene el dinero.
—No le he entendido bien.
—Por favor, suélteme los huevos.
—Así sí que le entiendo.
—N-no era necesario esto. V-venía a verle con el dinero.
—Tiene rrazón, pero el señorr Popov querría que le quedarra clarro cómo iba a ir la cosa si alguna vez se la jugaba.
—Suélteme los huevos.
—Si no hubierra trraído el dinerro…
Sicario sonríe y hace con el puño, en el aire, el típico gesto de cerrar un grifo. O de cerrar el tornillo del sargento que me agudiza la voz. Nota mental: con los huevos bien apretados no eres capaz de tragar saliva. Mi anfitrión coge la te, la especie de llave en forma de cruz de tau del gato, esa herramienta que solo debería servir para unir maderos o cosas así, o por lo menos para torturar a otro que no sea yo, y la gira un cuarto de vuelta en el sentido incorrecto. O en el sentido correcto para señor Sicario. Grito. Ese chillido y ese “¡hijo de puta! que oyes en tu mente ha sido cosa mía, sí.

—Esperro que te haya quedado clarro.
—¡Auch!
—¿Te ha quedado clarro?
—(chí)
Señor Sicario, el sutil, afloja la prensa de huevos un par de vueltas. ¡Qué alivio, Joder!
—Si tengo que volver a rreclamarle algo, convertirré sus huevos en tarrtarr.
¡Qué obsesión con los huevos, joder! ¿No podría, simplemente, meterme astillas bajo las uñas, cortarme la cara con una hoja de papel y dispararme en la frente como haría cualquier persona civilizada?
—A mis chicas les gusta más lamérmelos tal y como son.
—¿Me ha entendido?
—Sí.
Sicario me quita la prensa de las pelotas. El aire llena mis pulmones. Willen saca una navaja y corta la cinta americana de mi muñeca derecha.
—Que tenga un buen día —dice.
Y se va. Él y su siniestro séquito. Y me quedo aquí solo con mi vómito. Quizás piensen que me he apresurado a liberar la otra mano y deshacerme del resto de cinta que me mantiene unido a esta silla. Nada de eso. Me cojo los huevos. Creemos que eso alivia, Algo hace, sí. Parece que, en vez de pelotas, tengo un par de mini smash burguers. A unos diez metros hay otra silla, con mi ropa. No la había visto antes. Cosas del efecto túnel3.
Notas
1 Personajes que aparecen en Nolotil, Sintrom, Beretta.
2 Nombre artístico de las actrices gemelas Pilar y Aurora Bayona Sarriá (1947). La expresión “Pili y Mili” se utiliza habitualmente para referirse a dos personas que van siempre juntas y con gustos muy similares
3Fenómeno psicológico y fisiológico en situaciones de estrés, en el que sólo puedes ver el peligro y todo lo demás desaparece.

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