Sé tú mismo, a no ser que seas imbécil. En tal caso, mejor sé otra persona. Y, si no eres imbécil, sé tú mismo. A no ser que puedas ser Batman. Si puedes ser Batman, sé Batman, cabrón. En realidad de lo que hablan estas dos frases es de que cambies para bien y no te aferres a tus defectos dándoles categoría de esencia de tu persona.
No es una orden. Es una recomendación no solicitada. Nadie tiene que nada.


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