—¿Que cómo le he encontrrado? Hace usted las prreguntas equivocadas, señorr Borrdas.
—Dígame las preguntas correctas.
—¿Qué tal está, caballerro? ¿Todavía estoy a tiempo de saldarr mi deuda? ¿Está carrgada esa pistola con la que me está apuntando al estómago?
—Tengo el dinero. No aquí y ahora. Mañana.
Desde luego parece que la vida trata bien a Álex, Mister Sicario o El Perro de Popov. El tipo se cuida y está envejeciendo bien. Se ve un poco menos flaco. Me juego algo a que es porque tiene más tiempo para comer strudel. Bueno, en su negocio, el mero hecho de envejecer es un éxito absoluto. También tengo las respuestas a las otras preguntas. Estoy a tiempo de saldar mi deuda porque si no fuera así ya estaría yo criando malvas en cualquier cuneta. Y sí, la pistola de Álex está cargada. Puedes oler el cartucho de 7,62×25 mm alojado al fondo del cañón de su Tokarev. Es como llegar a oler un coño a través de los pantalones. En fin, el cañón apuntándote a la barriga no te la pone dura, por mucho que… ya me entienden.
—Mañana aquí. A la misma hora —dice—. Doscientos mil euros.
—Sin pistola apuntándome, Álex.
Señor Sicario se limita a repetir “doscientos mil”. No estoy en disposición de negociar. Tampoco lo necesito. Pago mis deudas. Valoro mi vida y valoro seguir haciendo negocios con Popov. En realidad, todo esto ha sido un malentendido por mi parte. Contraté los servicios por 400.000€ y los pagué por adelantado, pero no sabía que los gastos iban a parte.
—Los gastos siemprre van a parrte —dijo Popov.
—Si usted no me los presupuesta no puedo saber si puedo asumir el coste.
—A mí tampoco me los prresupuesta nadie, Jesús. Los gastos pueden superrar con mucho el precio de los honorrarios.
No lo acabé de entender muy bien, pero nadie le discute a Popov y yo tampoco. No le enseñas a tu padre a tener hijos ni le enseñas a un gánster a ser un gánster.
—En veinticuatro horas aquí. Doscientos mil —digo.
Salgo del coche, el A8 L 6.0 W12 quattro negro1, y saludo con la mano a los gorilas que están en los asientos delanteros. Creo que solo uno de ellos mira hacia mí por el retrovisor y pasa de mi puta cara. Maleducados, los tíos.

Notas
1 El coche aparece en Nolotil, Sintrom, Beretta. Es el mismo modelo que llevaba Frank Martin en Transporter, la segunda entrega de la saga, de 2005, con Jason Stathan.

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