Volveré a la idea que subyace en el título. Es algo que ha sido tratado mucho a lo largo de la historia y que se refleja en la literatura que se ocupa de la guerra. Entiendan guerra en sentido amplio, incluyendo ese convenio de separación con su ex o la minucia que me enfrentó a Zeljo. Así, eso de detectar, entender y tratar los intereses de tu adversario y no sus posiciones se encuentra desde en El arte de la guerra de Sun Tzu (S. V a, C.) y en cualquier último manual de mediación en conflictos.
Empatiza con tu enemigo es la primera lección de vida de Robert S McNamara, recogida en el imprescindible documental (disponible subtitulado en español
aquí) THE FOG OF WAR: ELEVEN LESSONS FROM THE LIFE OF ROBERT S. McNAMARA
Errol Morris. 2003. The fog of war: eleven lessosns from the life of Robert S. McNamara. Película. Sony Pisctures Classic.
HUMOS DE GUERRA: ONCE LECCIONES DE LA VIDA DE ROBERT S. McNAMARA
Transcripción y traducción al español de THE FOG OF WAR: ELEVEN LESSONS FROM THE LIFE OF ROBERT S. McNAMARA
McNamara: Ok. Cualquier mando militar que sea honesto consigo mismo, o con aquellos con quienes está hablando, admitirá que cometió errores en la aplicación del poder militar. Mató gente innecesariamente —sus propios soldados u otros— debido a errores, debido a errores de criterio. Cien, o miles o decenas de miles, quizás incluso cien mil. Pero, no destruyó naciones.

Y la sabiduría popular al dice que no repitas el mismo error, aprende de tus errores. Y todos lo hacemos. Quizás cometemos el mismo error tres veces, pero con un poco de suerte no cuatro o cinco. No habrá periodo de aprendizaje con las armas nucleares. Si cometes un error vas a destruir naciones.
En mi vida he formado parte de guerras. 3 años en el ejército durante la Segunda Guerra Mundial. 7 años como Secretario de Defensa durante la guerra de Vietnam War. 13 años en el Banco Mundial alrededor del mundo. A mi edad, 85, estoy en la edad en la que puedo mirar atrás y sacar algunas conclusiones sobre mis actos. Mi papel ha sido tratar de aprender, tratar de entender qué sucedió. Sacar las lecciones y transmitirlas.
McNamara y el Pentágono
Harry Reasoner (voz en off): Este es el Secretario de Defensa de los Estados Unidos, Robert McNamara. Su departamento absorbe el 10% de los ingresos nacionales de este país, y más de la mitad de cada dólar de impuestos. Su trabajo ha sido llamado el más duro en Washington, y McNamara es la figura más controvertidaque nunca ha tenido ese trabajo. Walter Lippmann le llama no solo el mejor Secretario de Defensa sino también el primero que impuso el control civil sobre el militar. Sus críticos le llaman un “estafador”, un “computador con patas”, un “dictador arrogante».
Entrevistador: Señor Secretario, me he dado cuenta de que en muchas oficinas hay ese pequeño calendario de plata. ¿Puede explicarme eso?
McNamara: Sí. Esto fue un regalo del President Kennedy. En el calendario hay grabadas las fechas: 16, 17, 18, 19, 20, 21, 22, 23, 24, 25, 26, 27, y finalmente 28 de octubre. Eran las fechas en que literalmente tuvimos en el punto de mira la guerra nuclear.
Lección #1: Empatiza con tu enemigo.
McNamara: Bajo un manto de engaño, la Unión Soviética introdujo misiles nucleares en Cuba, dirigidos a 90 millones de estadounidenses. La CIA Dijo que las ojivas aún no habían sido entregadas. Pensaron que vendrían 20 en un barco llamado Poltava. Movilizamos 180.000 tropas. El ataque aéreo del primer día estaba previsto con 1.080 salidas, un ataque aéreo enorme.
16 de Octubre de 1962
Kennedy: En las próximas 24 horas, ¿Qué necesitamos hacer?
McNamara: Señor Presidente, me parece que tenemos que hacer dos cosas. Primero, necesitamos desarrollar un plan de ataque específico. Lo segundo que tenemos que hacer es considerar las consecuencias. No sé exactamente en qué clase de mundo viviremos después de haber atacado Cuba. ¿Cómo paramos en ese punto? No conozco la respuesta a esto.

Kennedy: Las posibilidades de que esto se convierta en una lucha mucho más amplia aumentan en proporción al peligro que corren los Estados Unidos.
McNamara: Kennedy estaba intentando mantenernos fuera de la guerra. Yo intentaba ayudarle a dejarnos fuera de la guerra. Y el general Curtis LeMay, quien sirvió como comandante en jafe en la Segunda guerra mundial estaba diciendo “vamos, destruyamos totalmente Cuba.»
Ese sábado crítico, el 27 de octubre, teníamos delante de nosotros dos mensajes de Khrushchev. Uno había llegado el viernes por la noche y había sido dictado por un hombre que estaba borracho o bajo un enorme estrés. Basicamente decía: “si nos garantizan que no invadiran Cuba retiraremos los misiles”.
Entonces, antes de que pudiéramos responder, recibimos un segundo mensaje que había sido dictado por un grupo de extremistas. Y decía, en resumen: «Si ustedes atacan estamos preparados para hacerles frente con un poder militar masivo».
Así que, ¿qué hacer? Teníamos, lo diré así, el mensaje suave y el mensaje duro.
Al lado del presidente Kennedy estaba Tommy Thompson, el anterior embajador de los EE.UU. en Moscú. Él y Jane, su esposa, habían literalmente vivido con Khrushchev and his wife en algunas ocasiones. Tommy Thompson dijo: “Sr. Presidente, le exhorto a responder al mensaje suave».
El presidente le dijo a Tommy: “No podemos hacer eso. Eso no nos llevaría a ninguna parte”.
Tommy dijo: “Sr. Presidente, está usted equivocado”. Eso requiere muchas agallas.
27 de octubre de 1962
Kennedy: No vamos a sacar esas armas de Cuba negociando.
Thompson: No estoy de acuerdo Sr, Presidente. Creo que todavía hay una oportunidad.
Kennedy: ¿Que se echará atrás?
Thompson: Creo que lo que le importa a Khrushchev es poder decir: “Salvé Cuba. Detuve una invasión.»

McNamara: En la mente de Thompson había este pensamiento: Khrushchev se ha metido en un aprieto. Y que (Khrushchev) pensaba: «Dios mío, si puedo salir de esto con un acuerdo, puedo decirle al pueblo ruso: ‘Kennedy iba a destruir a Castro y yo lo impedí’». Thompson, conociendo a Khrushchev como lo conocía, pensó que Khrushchev lo aceptaría. Y Thompson tenía razón. Eso es lo que yo llamo empatía. Debemos intentar ponernos en su piel y mirarnos a través de sus ojos, solo para entender lo que hay tras sus decisiones y actos.
Los asesores de Khrushchev decían: «No puede haber acuerdo a menos que reduzcan un poco la presión sobre nosotros, cuando nos piden que reduzcamos la presión sobre ustedes».
Entrevistador: También, nosotros habíamos tratado de invadir Cuba.
McNamara: Bien, con la Bahía de Cochinos. Eso, indudablemente, influyó en sus pensamientos. Creo que eso es correcto. Pero, más importante, desde un punto de vista cubano y ruso But, ellos sabían lo que en un sentido yo sabía: nosotros intentamos asesinar a Castro bajo los gobiernos de Eisenhower y de Kennedy y posteriormente con Johnson. Y, además, voces importantes en EE.UU. Estaban pidiendo la invasión.
En el primer mensaje, Khrushchev dijo: «No debemos tirar de los extremos de una cuerda en la que habéis hecho los nudos de la guerra. Porque cuanto más tiremos ambos, más fuerte quedará atado el nudo. Y entonces será necesario cortar ese nudo, y no necesito explicarle lo que eso significaría”.
He participado en dos guerras y sé que la guerra acaba cuando ha pasado por ciudades y pueblos, sembrando en todos lados muerte y destrucción.
Porque esa es la lógica de la guerra. Si las personas no muestran sabiduría, chocarán como topos ciegos y entonces comenzará la aniquilación mutua.

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