El mundo es una gran mierda y mi casa es un páramo. Me he autoconvencido de que eso del minimalismo es una buena cosa. De momento he conseguido una vida mínima. Una vida de mierda. Soy un superviviente con una vida de mierda en un mundo de mierda. Y sobrevivo bastante bien, la verdad. Valeria dice que me ama pero que está más allá de hasta los cojones de mis neuras. Que yo sabré lo que hago. Que estoy zumbado. Que ella ha aprendido a estar bien sin mí. Me he tomado un kilo de sosa caústica y ni por esas logro neutralizar el ácido de mi estómago. El ácido de mi corazón. Me sirvo dos dedos de Jack Daniel’s con hielo. He escrito en el chat “si tú todavía quieres, estoy dispuesto a luchar por ti”. Mi dedo está a punto de darle al “enter” y quedar como un gusano rastrero.
Tres…
Dos…
Uno…
La app de ligue me abre una ventana emergente que viene a decir “quieto ahí, parao” pero que en realidad dice que acabo de hace match con Eline.
Abro su perfil. Es una mujer espectacular. Un pibón de treinta años que deja entrever un cuerpo de modelo y que sonríe satisfecha. Tiene ese tipo de belleza elegante, serena, domesticada por la temprana madurez que son los treinta. Quizás no es un superpibón, pero es un pibón. Es holandesa. O noruega. O danesa. La típica holandesa, noruega o danesa que te corta el aliento y te roba el corazón. No puedo creerme la suerte que tengo. Me he enamorado de ella. Pienso pedirle que sea la madre de mis hijos. No, joder, no quiero tener más hijos. He dicho que pienso pedírselo. No que lo vaya a hacer. Y encima ahora va y me abre1.

Eline: —¡Hey! ¿Qué buscas por aquí? Si es sexo de pago, podemos hablar.
Joder. Hija de la gran puta… Bueno, no. Puta. Sin más. Sin “hija de la gran”. No tengo intención de pagar por follar y sí tengo ganas de charlar con alguien amigablemente.
Jesús: —¿Cuánto?
Eline: —¿Para esta noche?
Jesús: —O para mañana.
Eline: —¿Estás libre esta noche? Y ¿Dónde quieres tener sexo?¿Vendrías a Barcelona?
Jesús: —Estoy en Barcelona y siempre estoy libre.
Eline: —OK, esta noche me va mejor.
Jesús: —¿Cuánto?
Eline: —100€/hora. Sin condón. Con besos. No anal. ¿Cómo lo ves?
Le digo que no estoy interesado, que siempre lo hago con condón, y también que siempre quiero anal. También le digo que es una puta muy barata. Bueno, no se lo digo así.
Jesús: —Y es demasiado barato. Creo que puedes pedir más.
Eline: —¿En serio?
Jesús: —Absolutamente. Eres espectacular. 100€/hora es demasiado barato.
Eline: —Creo que estoy demasiado desesperada. ¿Cuánto crrees que debería pedir?
Jesús: — 2000€/noche.
Eline: — ¿En serio?
Jesús: —La putas jóvenes piden unos 400 por tres horas.
Eline: —¿Me pagarías esa cantidad? ¿2000€ por una noche?
Jesús: — No. Yo lo quiero todo. Me encanta el anal.
Eline: — Entiendo. ¿Cambiaría algo si lo hacemos con condón?
Jesús: — No.
Eline: — Entiendo.
Jesús: — Te deseo mucha suerte, Eline. Hazme caso y sube precios.
Eline: — Lo haré. Gracias. Quizás no tengo mucho talento para el negocio de prostituta.
Me dice también que parezco buena persona y me agradece los consejos.
Jesús: —Soy policía en Barcelona. Si necesitas algo, en algún momento, dimelo.
Eline: —¿Puedes darme tu número de teléfono?
Se lo doy, claro que sí.
Eline: — Muchas gracias, Jesús.
Jesús: — Cuídate, Eline.
Eline: — Ciao.
Jesús: — Ciao.
Envío el mensaje que tenía escrito para Valeria, ese “si tú todavía quieres, estoy dispuesto a luchar por ti” y me bebo de un sorbo el bourbon.
Zamme me dice que pruebe haciendo una búsqueda inversa de imágenes con las fotos de Eline y que puedo hacer una búsqueda por palabras con Eline+Barcelona+prostitute. Y que pruebe a substituir el “prostitute” por cualquier sinónimo que se me ocurra tanto en inglés como en español.
La app me ha bloqueado la cuenta por ofrecer o contratar servicios sexuales. Que les den. Bueno, hago una reclamación, pero que les den.
—¿Tienes colgadas fotos tuyas en perfiles de apps de ligoteo?
Tal y como lo pregunta Zamme, con ese tonito, parece que no es la mejor idea que he tenido en la vida. De todas formas, intento vacilarle un poco, también.
—Al principio —digo— pensé en poner fotos de Brad Pitt, pero después creí más adecuado poner fotos mías. Así, si quedo con alguna, no se lleva un chasco por no encontrarse a Brad Pitt.
—Ya, pero te estan buscando tres o cuatro organizaciones y como te encuentre alguien en una de esas apps…
—¿Qué? Soy un adulto. Puedo tener un perfil donde me dé la gana.
—Tu perfil está geolocalizado. Cualquier match sabe más o menos donde te encuentras. Suficiente para un matón profesional. Sí. Eres un adulto. Un adulto muy tonto.
—Joder…
—Y, además, ¿en serio me has llamado para que te ayude a encontrar a una puta?
Se descojona, el muy cabrón, con esa risa tan suya, con la boca cerrada.
—En realidad no. Tenemos una misión.
Notas
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